ESGUINCE MAL CURADO

Medicina

¿Qué es?

Es una lesión que se repite por distorsión de cualquier articulación. Sucede frecuente en tobillos y rodillas. Los tejidos articulares; ligamentos, cápsula, fascias se retuercen y la articulación pierde más o menos contacto. En función de los daños se le asigna un grado siendo el más grave el grado 3 en el cual hay alguna clase de rotura total de cualquiera de los elementos articulares incluido hueso o cartílago.

¿Por qué se repite?

Una vez superada la fase inflamatoria e incluso después de recuperar la capacidad para apoyar o mover la articulación dañada, el movimiento no recupera sin ayuda su calidad óptima. Los esguinces dejan cicatrices internas residuales, adherencias y tumores fríos, es decir, abultamientos de tejido que son restos del tejido inflamado que no se ha restablecido por completo llamadas fibrosis. La articulación queda desequilibrada  por eso es preciso rehabilitar totalmente su estado mediante manipulaciones y ejercicios que se prolongarán un tiempo más allá de la recuperación básica de la función articular.

Si el protocolo de rehabilitación no se cumple, tendremos una articulación dañada que fácilmente volverá a fallar y lesionarse y que estará afectando, como parte de un conjunto, al resto del equilibrio biomecánico corporal.

¿Qué puedo hacer?

1.- Seguir estrictamente las indicaciones terapéuticas urgentes dictadas por su médico.

Es decir, respetar las medidas de reposo y control de la inflamación

2.- Completar si está prescrito el protocolo de rehabilitación fisioterápico.

3.- Buscar consejo sobre ejercicios de reeducación de la propiocepción para estabilizar la articulación dañada y recabar el juicio de un osteópata para que mediante técnicas articulares  y de manipulación conjuntiva, restaure completamente la movilidad y tensión correcta del conjunto articular dañado.

Por qué también hay que recuperar los esguinces con osteopatía

Medicina

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Porque La Osteopatía se ocupa precisamente de la restauración de la movilidad correcta de los tejidos en la fase de recuperación.

Cuando una articulación se distorsiona, la energía liberada se disipa a través del sistema conjuntivo  y provoca una instantánea realineación en cadena de las cargas corporales. Un cambio inmediato del patrón postural.

Seguro que todos habéis visto el impacto a cámara lenta de un vehículo. La manera en que las ondas de choque recorren los elementos de la carrocería deformándolo s y dañando algunos de ellos de manera que no recuperan su forma original. Pues el tejido corporal experimenta el mismo fenómeno y son las cubiertas de tejido conjuntivo las encargadas de trasmitir esas mismas ondas de distorsión.

El grado de adaptación  a estos traumatismos depende de algunas variables como la morfología de carga, y la condición muscular y articular de la persona que lo sufre.

En todo caso, y como ya os he avanzado en mi anterior entrada, hay que atender facultativamente la correcta recuperación de los tejidos lesionados pero, es importantísimo, acondicionar de nuevo las cadenas miofasciales, la estructura de carga, sobre la articulación dañada para que se recupere de forma integral.

Las técnicas osteopaticas  van mucho más lejos que las meras manipulaciones articulares. Mediante los tratamientos miofasciales, evaluamos y restauramos el equilibrio biomecánico abordando el tejido responsable de su gestión: el tejido conjuntivo.